SÓLO TÚ
(dedicado)
De los previsibles sacrificios
donde el rojo
se hace galán de muertes perdurables,
de las lenguas sin saliva
que escupen los celos desmembrados
de la noche,
yo te libro acariciando lágrimas silvestres
desde mi garganta caliente en el recuerdo.
Te librarás
de los murciélagos que asesinan los días
con sus babas de diablos incorruptos,
de las arañas sin voz,
de los tiburones de colmillos retráctiles
que se esconden entre la tierra fértil
poco después del ocaso de los sonidos azules.
Y serás madrugada
para mis soles de mazapán y aserrín,
y sexo largo y azúcar
para la sangre ocre de mis primaveras
con sabor a estío.
Sólo tú,
sólo hasta que las cárceles se rompan…
Luis E. Prieto
Junio-04