TENDRÉ QUE APRENDER
Sé que hay caracolas
esperando
tus ecos de nube.
Sé que los arco-iris
han quebrantado los oasis
de tus ojos.
Sé que han vuelto azules
a raptar los myosotis
de los fantasmas sin luz…
Y voy sabiendo
que hay ecuaciones sin palabras
que sirven para el dolor compacto,
que soles
risas
y futuros
se escriben con letras de rojo hambre
en los confines del libro fugaz de los días.
Tendré que aprender
por qué se rompen alhelíes cuando la voz
retumba por las calles del pánico,
por qué se viste de marrón la envidia, de verde
los ojos asustados del poeta,
de negro escurridizo y plúmbeo los besos, de gris
los dioses que juegan al escondite
con el sudor pegajoso de la soledad.
Y poder sentir las dudas
corriendo por los caminos umbríos…
Luis E. Prieto
29-2-2004