TE ESPERO
Esperaré en la montaña
tu voz de nieve y águila.
Cuando lleguen los vientos de levante
con sus lluvias ácidas de barro
me encontrarán desnudo y solo
sobre la hierba
deshojando nubes de mazapán y hielo,
o corrigiendo azules
al otro lado de la piel de la serpiente.
No habrá
lamentos ni decepciones,
no
rabias en los ojos asustados del río
que acarició tu cuerpo desnudo,
no bilis
en los recuerdos de la noche fértil.
Te espero como siempre fuiste:
diversa y única, salobre, derramando espumas
entre tus dedos de nácar,
ligera de besos callados y de sonrisas tardías,
inacabablemente sal y acompasadamente ola.
Como siempre has sido…
Luis E. Prieto
Septiembre-04