TE LLAMÉ
Te he encontrado
detrás de las luces,
en el hueco del horror sin nombre
que retuerce futuros imperfectos.
Me mirabas
con el rostro impenetrable
surcado por violetas desgajadas en ceras
que derretían muecas de espanto y odio.
Te vi
recolectando ayeres sin perfiles,
del otro lado del rencor oscuro
donde se escondes las caracolas
en tumbas de pasión y nácar.
Te llamé
desde la lujuria de las lunas perdidas,
pero no pude reconstruir tus ojos
más allá de tu mirada rebelde
extraviada en jazmines de mazapanes y azúcar.
Te llamé… y nadie respondió
al sonido de la sangre estéril.
Luis E. Prieto
Marzo-04