Y ESE SABOR A CIENO
Amaso la tierra fría
con mis manos sin uñas
esquivando las raíces que se pegan
al tiempo de los saltamontes y las lombrices.
He visto
cantar claveles desde la jara,
o llorar siemprevivas entre muertes
de agua estéril.
He sentido el olor
a iglesia de los azafranes
con sus rosas descarnadas en estíos
donde se juntan lluvias escondidas
más allá del silencio de los páramos.
Y ese sabor a cieno
que se me agolpa en los dedos esdrújulos
cuando el aire atraviesa dolores
o duerme en los ojos
convirtiendo en negro caricias y luces
por debajo de afanes de madreselva y carmín.
(Y ese sabor a cieno, quizás,
que se te sube a la garganta como un cuchillo azul
desgarrando besos desde una piel
cuarteada por algoritmos sin iris)
Luis E. Prieto
Julio-04