Y SIN EMBARGO NIEVA
Y sin embargo nieva...
se desata el blanco
destiñendo rojos iracundos
en un despertar de luces
con campanillas de abundancia.
Manos vírgenes
relanzan la pureza del dolor
en melodías de desgarrados copos
desde un cielo confabulado de grises.
Se rompen las campanas
en tañidos de frío
por horizontes de hambre y lucha,
con bufandas donde repartir el miedo
que se contornea en los huecos del festín.
Una paloma
-sin ojos ni mensajes-
se ha refugiado en las alas del día
para redimir la sed
que mana de los oratorios altivos.
Y sin embargo nieva:
aún
no se ha marchitado la tempestad
del último quejido de los hombres.
Luis E. Prieto
Diciembre-04