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NADIE ME DIJO DEL DOLOR...
Nadie me dijo del dolor
que se escondía en los pliegues de las manos,
ni de la náusea
que acariciaba los ojos de las hormigas
de la noche.
Nadie dibujó piruetas o caimanes
en los carruseles de las cataratas
sin espumas ni saltos al vacío,
nadie
ha sabido de la distancia aguda
por la que el mar
se transformó en poeta de silencios
o en tobogán de rojos
-sangres inmoladas en los artificios de la fe
desde contrapuntos insolentes-
que buscan la claridad del vivir.
Me dijeron
de la paz y la palabra, del rumor profundo
de la soledad inútil,
de las caricias que se asoman
a los párpados cansados de las alboradas sin luz,
de los días
que se cierran en penumbras agridulces.
Pero nadie –nadie- me dijo del dolor
que amanece camuflado de pólvora y domingo...
Luis E. Prieto
Enero-05