Poemas del 2005                 Poemas del 2005

 

YA NO SABRÁS NUNCA

 

Hazme estuco de pinceles

mientras se abalanza la música

en la trastienda

donde guardé tus labios robados...

 

Fue el ocaso de las paredes de algodón y guata, el genocidio de las sombras que aguardaban el combate del bien y el mal, la lucha inmolada por el Paraíso.

Pero no había ya paraíso, sino esculturas de terciopelo rosa. Y canciones encofradas en latas de jamón amargo para los trásfugas que hacían equilibrios dispares entre los dos lados asimétricos del muro sin luces.

 

Perdí tu voz

en los avatares de las tormentas

de luz y fuego,

en las distancias de un silencio

tan cómplice como asesino

de viejas hazañas.

 

Sabías del dolor que albergaban las caracolas sin ecos. Lo sabías bien, y sin embargo quisiste ser eco bífido, porque el miedo, o la avaricia de las cartas marcadas –tú lo llamabas “afectos compartidos”-, fueron siempre más fieles que los espejos, mucho más importantes que esa verdad que nunca quisiste acomodar a tus certezas para que no te sangraran los engaños intuidos.

 

Me dejaste

en el asombro infeliz

de las miradas de cera y lumbre,

atrapando mariposas

para disecarlas algún día

en un papel

con las hojas en blanco: sucio y solo.

 

Ya no sabrás nunca dónde se esconden los fantasmas ni las certezas, de qué color es el blanco que presumías por las calles del tiempo compartido, cómo seguirán siendo las flores que ya no huelen a primavera amanecida, a manos limpias, a besos.

 

Rocíos

   de luz

      para las tumbas

         que no se abrirán

            mientras los lobos aúllen.

 

 

Luis E. Prieto

Julio-05