INSISTE EL LOBO


Insiste el lobo
en desgarrar las carnes
     del suicidio añejo:
malandrines
dispuestos para el banquete
de las lágrimas oscuras.

 

Nadie
ha recogido el ácido sudor
de los vagabundos
que buscan auroras;
nada
destempla la fisonomía
de los atardeceres sin amores
o de los besos vendidos.

 

¿Quién
   valerá
      de nubes
         las caricias?

 

¿Cómo
   resistir
      al grito azul
         de las sirenas?

 

El otoño sombrío
ya no porta cinturón de nardos
ni corazón de margaritas:

 

    apenas dibuja silencios
    en los matorrales del aire...

 

Luis E. Prieto

Septiembre-06