JUGAR CON LAS ESTRELLAS


Jugar con las estrellas
es como devolver los sueños a la nada,
descapacitar
                   los voluptuosos rincones
donde la memoria
                            se torna pozo,
recomponer
                   los inútiles abismos
del futuro.

 

Jugar a ser hombre-niño –o niño-hombre- desempolvando de caricias las sangres

expuestas y laceradas, desenterrando el corazón del alacrán que envenenó de dudas

las sonrisas, reiniciando el cómputo esperanzador de los toboganes con payasos y

fieras enjauladas.

 

Redimir
             el miedo a ser herido
desde el horizonte donde la luz
se va haciendo tenue,
                                confusa
                                y distante:
desconvocar efigies
amalgamadas en sal y hielo,
redescubrir los oasis
que fueron selva de nubes.

 

Y saber que las manos no se agrietan con las lágrimas, y que la voz no se calla por

la afonía de la impotencia, y que los ojos no se ciegan con el resplandor de la

muerte.

 

Saber que las estrellas, siempre, parpadean a los herejes de la magia...

 

 

Luis E. Prieto
Octubre-06