LIRIOS SIN AGUA

 

Hasta aquí han llegado los ojos de la luna

en ditirambos oscuros de reflejos sin alas.

 

Saltamontes

huidizos engendrados en el barrizal

de las palabras huérfanas de besos

han devorado los restos del banquete

preparado para sacudir el hambre de los enanos;

garzas azules

de largas patas insensibles

picotean el estiércol donde blasfeman los fariseos

luego de sepultar las risas

en los panteones del olvido.

 

Apenas va quedando ya la niebla

en los labios,

apenas ese quejido triste de dolor

que supura voces rebeladas de un mundo

que se esfumó en el desplante

del grito soterrado, de la envidia

pavoneando razones de terciopelo gris,

del difuso carnaval de máscaras sombrías

confabulando mascarones de proa.

 

Aún

   los recuerdos

      humean

         lirios sin agua...

 

Luis E. Prieto

Febrero-06