LOS RESTOS DEL NAUFRAGIO

 

Se cayó la estatua

con el barro cocido por el amor

de los cascabeles esdrújulos.

 

Fariseos y mendigos

hacen cola en los aposentos

donde las palabras suenan vacías

y retumban las églogas vestidas de verde.

 

Manos y ojos

reclamando la bula de las lisonjas,

soledades

gritando calores de primavera estéril,

ausencias

disfrazadas de sonrisas impuras

en el carnaval del tedio.

 

Los restos del naufragio se diluyen

por las tumbas donde la verdad

se esconde,

en las distancias en las que la luz

se tornasola en gris.

 

Y la rabia se hace gigante

en la estulticia de las proclamas

que ocultan la soberbia ofendida:

amos

   de papel cuché

      bajo alas de futuros tristes.

 

 

Luis E. Prieto

Febrero-06