Se equivocó
la luminaria del ocaso:
asesinos
de sueños de colores
vagaron por las penumbras
donde el dolor se convertía
en paraíso de silencios.
Luego
las palabras se hicieron de barro y lima
para revolotear
en el horizonte azul
de las luces y las sombras.
Y se construyeron cascadas,
y ríos verdes;
y se tomó el viaducto
en el que se escondía la fe
de las palabras de azufre;
y se encauzó el rojo
para florecer el adviento y la vid,
la soledad del proscrito y la espera.
La luminaria del ocaso hizo estéril
el estiércol esparcido por los caimanes...
Luis E. Prieto
Julio-06