MAR Y HUMO


Mar y humo:
la tierra prende su cuerpo invisible
entre las lágrimas oscuras de los árboles
cansados ya de divagar fantasmas.

 

El fuego
se trasforma en meiga displicente
hechizando parábolas malditas,
revanchas clandestinas, negocios
de lúgubres promesas, salvajes
letanías de púrpuras y rojos.

 

Y el mar
-desde mi atalaya de lujo y de confort-
llora cenizas en la Ría
descabalgando mariscos y jacuzzis
entre sollozos de ausencia:
nadie
se ha tiznado las manos
con las cenizas que vuelan por las olas.

 

Nadie aquí
se ha quemado con el azufre
de los bosques baldíos...

 

Luis E. Prieto
Agosto-06
Montes quemados de Pontevedra y A Coruña