OMBLIGOS QUE DUELEN

 

Agudo dolor

de flores que se mustian

en el laberinto de las palabras

vestidas de chocolate:

nadie

repudia su ombligo redondo

para oler

en los besos cansados.

 

Perplejidades de voces

que navegan distancias de hierro

desde el púlpito

de la verdad inamovible:

nunca ya

el ombligo se hace discurso

de caricias eternas.

 

Ombligos que duelen

en el cansancio de una lejanía

que se retuerce próxima:

caminos que repiten hastíos,

hastíos que se convierten en fugas...

 

Luis E. Prieto

Enero-06