POR ESO

 

No conoce

más que el rumor del agua

que se asusta en la niebla del recuerdo.

 

Zafarranchos

de magias que se derrumban

bajo el manto disímil

de los ojos que regatean silencios.

 

Vacíos

hartos de llenarse de infinitos

mientras la vida pasa

como una apisonadora estúpida

aplastando el futuro.

 

Pero sabe

cómo se declina el amor

en tres silencios, y cómo

una sonrisa se puede convertir

en la entrega del poniente:

por eso lleva en las manos aún

la mirada fresca del oasis.

 

Por eso va mestruando rosas

sin espinas ni perfumes...

 

Luis E. Prieto

Marzo-06