Represento el quejido de la sierra,
el grito con sordina
de los habitantes del fuego y de la sed,
el lamento del mar
que huye entre cigüeñas inmóviles.
El río
que se derrama entre nieves
para perseverar el concilio de los ojos:
barrancales
de rocas heridas por la tramontana
esperando soledades de domingo.
Represento
el águila-gaviota
que rumia escorzos opacos
en el mirador de las cumbres
donde las voces huelen a savia
y la muerte se hace tumba
de silencios.
El devenir
incorrupto
del corazón
que se rompe
en rebeldías...
Luis E. Prieto
Abril-06