SABER DEL CORAZÓN DEL TIEMPO

 

Saber del corazón del tiempo

que deja sus huellas solemnes

en los huecos donde la voz

es lumbre de sacrificios sin nombre.

 

Reconvertir

el miedo de las tarántulas

en pasadizos por los que recorrer

el alba de los sueños de cartón quebrado

antes de que el dolor se bifurque

en epistolarios del aire.

 

Apalabrar

el silencio de las luciérnagas

en un compromiso de amores finitos

o de distancias veladas a una primavera

que se percibe deslumbrada y rota.

 

Retomar la luz

   de los desvanes;

desmadejar el rojo

   de las heridas;

acariciar el luto

   de los vacíos:

abominar del corazón del gozo estéril

que va descargando el gris de los días.

 

(Saber del otoño que ríe...)

 

Luis E. Prieto

Enero-06