Ya no rezuma el aguacate
entre los labios
sellados a los besos del sueño,
ya no
repiquetea la fuente varada
en las esquinas de tus ojos:
la soledad
se ha dormido en tu regazo
con violetas
sin perfumes ni colores.
Despierto al ángel azul
que levita veranos escondidos
en los pliegues silenciosos del crepúsculo.
La pólvora
ha reventado el cristal perenne
que protegía
la incertidumbre
de tu sexo de muñeca niña.
Y ya nada reverbera en el aire,
ya nada musita caricias,
ya nada barrunta
humedales donde revivir rocíos
que se perdieron en la sed
del último apocalipsis.
La soledad se ha dormido en tu regazo...
Luis E. Prieto
Junio-06