(en homenaje a la
película homónima de la directora india Deepa Mehta)
a
navegar tristezas por el Ganges:
sexos
de mazapán y almizcle
para
el banquete de los anoréxicos del amor
que
buscan cadáveres redivivos.
Viudas
silentes
entre
los paraísos prohibidos de las castas
que
marcan el compás
de
la lluvia y los monzones:
intocables
efigies de cera
para
no profanar los testículos
de
los dioses de papel.
Sonrisas
ocultas
en
las cárceles de fuego,
cráneos
rapados
para
el consumo divino de las bestias:
solo
el comercio de la carne invicta
repara
la muerte y el deseo.
Agua...
acariciante
río
para
las ofrendas de un dios que sonríe
en
las piras sagradas de los nenúfares.
Bendita
agua de putrefactos silencios.
Luis
E. Prieto
Julio-07