APRENDER

 

Aprendimos a soslayar la mirada

en los plúmbeos amaneceres del destino,

a descolocar

                   las oquedades

donde el amor se refugia

de tormentas invencibles,

a reponer

               el fuego

que se derrumbaba en las astillas

inútiles: la fe del payaso,

la voz estéril

de los convidados de piedra.

 

Tendremos que aprender a perseguir

búfalos azules

que desembarcan ríos

                                 de rojo,

cocodrilos camuflados en el corazón

de los laberintos oscuros

del silencio.

 

Habrá que reconducir las dudas

que se amparan en las letanías

de los murciélagos, la pulcritud

de la saliva y el revólver,

la empatía brutal de la derrota.

 

Y solo entonces retomar el verde

que se oculta cabizbajo entre el estiércol inútil...

 

 

Luis E. Prieto

Enero-07