A VECES LA TRISTEZA

 

A veces la tristeza

hace chiribitas en los ojos

y las manos se tornan

ausencias de mar y dudas.

 

Hipíos

que la razón confunde

con girasoles de noche,

silencios

que la boca viste

de murciélagos inertes.

 

La daga

sigue brillando roja sobre la fe

para descerrajar los días

en los que las mariposas no ríen

y los gusanos devoran las sangres

de las libélulas. Terror

de calles sin oasis,

de huecos sin paredones finitos,

de espaldas sin sombras ni risas.

 

Y una lluvia meona de labios claros

persigue a las sombras de una soledad

que se refugia en las alcantarillas sin luz

de los atardeceres difusos...

 

A veces la tristeza

descubre el cansancio sin fin

de las caricias

que no tienen dueño.

 

Luis E. Prieto

Diciembre-07