EL SILENCIO ES UN CORROSIVO DE AZUFRE

 

Pardo: negación de caricias

en los subterfugios torcidos

donde la voz se esconde.

 

                                           Parda

la saliva que tiembla entre los dientes

para acallar

sepulcros pintados de azul y rojo.

Pardo el dolor y parda la tristeza

que no se atreve a revivir

canciones antiguas de leyendas cómplices:

el silencio sepulta en azufre

los besos de la tarde.

 

Calafate de negros misterios

apuntalando las palabras entre puños,

miedo al miedo,

ojos manchados por el barro,

dolor,

azucenas rotas que nunca

sabrán si podrán renacer en la deriva

de los amaneceres baldíos.

 

Luis E. Prieto

Octubre-07