INFAMIAS

 

Ahora tú

has levantado los brazos de la horca

para ajusticiar

a las voces de la nada:

                                      es más fácil

derrumbar quimeras imperfectas

que levantar sueños sin cadáveres

o laberintos

donde se oculten profetas misteriosos.

 

Al fin

qué más da si se vomita

un poco de cinabrio putrefacto

para remontar el vuelo de las águilas sublimes,

qué

si se ensucian los proyectos

con dudas de noches irrisorias,

qué importa el dolor

si la voz se calla en la espesura

de los pretéritos infames.

 

Marrones

para tapizar los blancos inseguros

con babas de murciélagos azules.

 

Luis E. Prieto

Octubre-07