LOS BASURALES SIRVEN DE LÁGRIMAS

 

 (para esos 400 millones de niños explotados que deambulan por las calles del mundo)

 

 

Los ojos

             se pierden en basuras con hambre:

cadenas

             para los niños

                                   que ya ni lloran.

 

Alfabetos

para orinar en las pizarras

de los amos;

                   mansedumbres

para el intercambio del sexo fácil;

pegamentos de aire

                             para acallar

la gula

          de los sin lágrimas.

 

Manos que deambulan en los callejones

por los que se pierden las caricias

de las madres ausentes,

                                   dolor

de silencios robados, de días

sin besos, de noches con sangre y refugio.

 

Niños que duelen desde el azul

de las primaveras de invierno inútil,

niños que no ríen

                           en los basurales del mundo,

que arrastran el odio chico de la ternura imposible.

 

 

Luis E. Prieto

Enero-07