NO ES LA VOZ

 

No es la voz

quien calla silencios de alcoba,

sino los ojos

enmascarando el murmullo de los días.

 

Nada oculta

el transitar ingrávido

de la zigzagueante cometa

contra los resquicios del dolor inútil

en las oquedades donde reposa el corazón del mundo.

 

Lapidarán

                 la risa;

lapidaremos

                    la fe;

desconectarán el lamento azul

de los cascabeles

para horadar  la sangre:

 

los dioses

han vomitado su estiércol gris

sobre el asfalto,

y no habrá ya ni consuelo asiduo

para los vagabundos del Karma.

 

Este es el desquite:

el silencio parirá incertidumbres

disfrazado de mantis religiosa estéril.

 

Luis E. Prieto

Febrero-07