POETA DE LUCES Y SOMBRAS

 

Se fue la noche:

 

la voz se vacía

en los carismáticos efluvios del placer dormido

mientras la niebla

sigue asolando

las esquinas del horror y el hambre.

 

El poeta se sonroja

desde su murallón de cielo

incapaz de desvirgar el misterio de los ojos que buscan

espadas amarillas.

 

Ha de recomponer

los laberintos en donde el amor y el dolor

luchan para hacerse copartícipes

del miedo:

                   rescatar

la huella de la sangre desolada,

intervenir

en el corazón incómodo

de las lágrimas que fluyen

desde un verano pleno de promesas antiguas,

regurgitar la permanencia

de las sombras y los huecos de luz.

 

Y cuando la noche reclame su septiembre

desdibujando iris,

poder deshacer el maleficio

de las estrofas calladas en el rocío

de los besos sin mareas.

 

(El poeta es un sufridor de luces y sombras)

 

Luis E. Prieto

Julio-07