RABIAS

 

Las tripas disidentes del pánico

han salido a pasear incertidumbres

entre los beneficios de la tarde:

                         cosquilleos

                   de interrogaciones

               se agolpan entre los ojos

           del miedo que barrunta risas

     para insatisfacer el espanto del futuro.

 

Es necesario siempre

recomponer los labios en muecas

para engañar a los fantasmas

antes de que los dioses del suburbio

se tornen ejércitos de malandrines

dispuestos al combate continuo:

                         rabias

                    en baterías

                  para el fracaso

       de los sueños que se inmolan

   en los espejismos dormidos de la voz.

 

Las palabras no sirven ya

para descerrajar la promesa inútil

con la que el tiempo se vuelve espacio vacío:

                       feliz

          quien no sueña nunca

                 con – vencer

    a las hormigas de los infiernos...

 

Luis E. Prieto

Septiembre-07