RECOMPENSA DE NUBES

 

   En el 4º aniversario de la masacre de Irak

 

Recompensa de nubes

para el sacrificio de los grises deformes

con los que se subyuga el aire.

 

El mar

sigue estando tan incierto

como en los recuerdos de un niño

que busca estrellas sin puntas.

No hay campo

para cobijar la nieve de otoño

que amenaza el corazón esdrújulo

de los renaceres

paridos con sonrisas.

 

Ya no quedan

más que luciérnagas sin luz

por entre los escondrijos de la tarde:

capirotes de dolor

con los que flagelar el hastío,

nazarenos oblicuos

con los que invertir

la herida, el hambre, la llaga.

 

Recompensa de nubes de pólvora

para una guerra fagocitada en petróleo,

para unos muertos que ya no ríen,

para unos gánsteres con corbata y sangres inútiles...

 

Luis E. Prieto

Marzo-06