Volcán de
luna
para la
tierra quemada:
Timanfaya de ojos agrestes,
de cactus
en solitario
maridaje de cenizas,
de fumarolas
donde el
agua se enciende de blanco
en canciones
sin retorno.
Un camello
se balancea
cansino
por las
dunas de tierra negra
rememorando
los días
de los
palmerales del agua.
Soledades
de lagartos
desorbitando azules
en el
horizonte donde el mar
se torna
parapeto de humo.
Montaña de
fuego atroz
retumbando
grises
entre lavas
que sueñan adioses
al otro lado
del precipicio
que se
vuelca en el vacío:
Timanfaya de volcanes muertos...
Luis E.
Prieto
Lanzarote
Septiembre-07