VIENE CALLADA

 

Viene callada,

alarga su mano gris sobre las luces

que han disimulado el imperio de las sombras

mucho antes de que las golondrinas

enviaran sus presagios de tumba y celo.

 

Huecos que se amparan en la noche

para estrangular el día,

días que se hunden en las entrañas corruptas

de la tristeza, tristezas

que se balancean en la impotente mole

del silencio,

silencios que son murallones sin rostro

donde deponer el miedo al vacío.

 

Nada, aparentemente, redime

la concupiscencia de la soledad:

embarradas madreselvas sin hojas

dejan sin flores ni olor

las canciones del futuro.

 

                                         Y el gris

se torna negro zaino, morado

el azul,

y violeta el espacio indivisible en el que la fe

se transforma en dolor impotente.

 

Viene callada, degenerando la voz en alacranes

sin iris...

 

Luis E. Prieto

Noviembre-07