Recapacita
el silencio:
un hombre abraza la música
de las madrugadas solemnes.
Resopla el
dolor agudo:
una mujer se quiebra
en latigazos de sangre.
Recobra la
voz el viento:
lujurias de corazones
en las despensas del día.
la salmodia
triste de los vacíos
que se
enredan en el manantial de los ojos:
un balancín
de tiempo y luna
se cimbrea
entre las manos
con sonrisas
de perlas rojas
y dolores de
sueños grises.
El hombre
redime el grito,
revienta de luz la mujer
y el día se hace lujuria de nubes.
Voces que
lloran y ríen...