Y AHORA...
Y ahora,
¿qué?
¿Por qué no
llueven mariposas
en las
aceras?
¿Por qué los
campanarios repican
la
supervivencia de la esfinge?
¿Por qué
siguen cantando las muchedumbres
entre el
redoblar de las balas?
El monstruo
voraz
sigue
mordiendo, implacable,
las
comisuras incorruptas del espanto
hasta
descuartizar las arterias
de los
vagabundos del sueño.
Y los perros
amarillos
han
permanecido en los paredones
donde el
miedo se hace vigía
de delitos
de ultratumba.
¿Para qué,
entonces, el odio,
el desafío,
el dolor
impensable de los septiembres,
la fe del
amor,
el ocaso
sombrío de los capullos
que nunca
formarán sortilegios de oro?
Y ahora,
¿qué?: ¿será necesario dormir
el sueño de
las mareas estériles?
Luis E.
Prieto
Septiembre-07