DESPLOME
La tarde se desploma
en despertares huidos:
el vientre
se corrompe en el dolor de una ausencia
con sabor amargo,
con olor
a fracasos sin retorno,
con tacto a piel herida,
a catacumba.
El verano huye
habiendo barnizado de risas amargas
el colofón de los besos
que van olvidándose hasta retomar
la noche.
Remover
el fracaso se ha hecho lágrima vacía
en los paredones donde vivir
se torna inútil,
donde confluye la palabra virgen
poco antes de desolar el silencio.
Porque el silencio marea
como un ladrido sonámbulo
a punto del olvido o del desgaste…
Luis E. Prieto
Septiembre-08