BOCAS
Se abren las bocas
resucitando futuros imperfectos.
Gargantas
que vuelven a rugir
con el impulso ingrávido y tenaz
de los treinta años.
Si hay sangre,
la cicatriz se torna imprescindible;
si dolor,
esperanzas de alivio;
si caminos ocultos,
soles que se derraman abrigando
sendas ilusas.
Bocas con dientes
para morder la vida,
labios que se fruncen
en el porvenir continuo
de las manos abiertas.
Ahora, sobre todo ahora,
que el hambre castiga el renacer
del miedo acunado en las mareas
de las lluvias,
ahora que las bocas no ríen,
ni hay
ventanas por donde ver la noche,
la luz,
el llanto de los niños…
Luis E. Prieto
Noviembre-08