CIGÜEÑA
Soy cigüeña.
Se me acercan los habitantes de las torres
disfrazados de cemento.
Me contempla la aristocracia
de los siglos
circunvalada de gasóleos:
Puerta de Toledo, azoteas
de enfermos con registro volátil
en tiempo de pan y mocos.
La ciudad camina con la pereza rosa
de los días nuevos, de las recientes
conquistas de papel y humo,
de los balcones vacíos,
del hielo en las ventanas…
Soy cigüeña:
el nido azul
se va vistiendo de tarde
con el miedo entre las uñas.
Al final
serán las mismas lágrimas
e iguales sonrisas de alivio;
las mismas manos
e idénticas potencias posibles:
la misma voz
que evade el tiempo sutil.
(Porque la cigüeña solo muere cuando sufre)
Puerta de Toledo. Azotea.
Luis E. Prieto
Noviembre-08