SE HUNDE EL SUELO
Se hunde el suelo…
Los colibríes que amanecieron rojos
con sus picos floridos
han ido a refugiarse
en los abetos del Campo Santo.
Ya ni el amor sirve
para apabullar al dolor
de las ausencias;
ya
ni el olor cansino de la vejez
puede sobrevivir al hueco del pánico.
Fracasos de ida y vuelta
en un carrusel de ruinas:
pieles
que se arrugan
ante el miedo futuro;
palabras
que se funden
en incógnitas sombrías.
Habrá que resistir
el acoso dolido de los buitres ladrones
antes de amanecer en mareas
sin nadie…
Luis E. Prieto
Julio-08