TIEMPO DECAPITADO
Decapitar el tiempo:
saber
que las lombrices
acechan en los rincones
donde la edad se hace vieja.
Resucitar la tarde:
gozar
con las caídas
que los elefantes heridos
han propiciado hasta la muerte.
Reinventar las dudas
-ahora que las certezas se hunden
en fangos enfermos de horas-
para asumir que la esperanza
es un juguete podrido y caduco.
Rojo sobre azul,
miopía contra evidencia;
dolores ante sonrisas
caricias en vez de orgasmos.
Blanco sobre rojo
destiñendo los campanarios donde la vida parpadea
entre sonidos de órganos fríos,
entre murmullos que ya no ríen,
que ya solo buscan el fin
de la película programada en un tiempo de dolor…
Luis E. Prieto
Julio-08