Tu Poema del Mes

 

INEVITABLE

El susurro ineludible

 de la piel

se tornó

en transpiración,

en almizcle.

¡Me supo a hierbas!.

 

Y la poesía exhausta

se quedó dormida

en la tibieza

de tu regazo.

 

Entonces,

vino el tiempo del silencio,

un bivalvo

guardando los tesoros

del deseo.

 

Marisol De Macedo V.

Venezuela

mdemacedo668@hotmail.com