Profecía de un ocaso
Y al mirar el pálpito incesable de la miseria
creí recorrer los suburbios más recónditos y miserables.
Cual tambaleante alma desfallece estrepitosamente
en sollozos, en ansias de amargura y en pálpitos de horror, casi como esperando el dulce final
de una etapa ya extinta, ya acabada, muerta por los mismos vivos que un día te verán fenecer.
Y mirará el mundo, con despiadada ironía, riéndose del pasado.
Y al final verán los gusanos un buen bocado, muertos de la risa
con un sarcasmo que resonará estruendosamente en las inermes desdichas del hombre
ya convertido en fecas de gusanos, llenas de cenizas,
que alguna vez fueron vida, pero en realidad, muertes desde siempre...
Sergio Letelier
Chile