SUPOSICIONES INFUNDADAS
Se supone que prefiera
la dolorosa claridad de una conciencia social desarrollada
a las turbias complacencias de la enajenación.
Se supone que el silencio es sumisión,
que la tranquilidad sólo la logran los corderos
y que la paz es cosa de las reses
que avanzan mansamente al matadero.
Se supone que prefiera el sufrimiento
-la solidaridad con el dolor de los dolientes-
a ser feliz cuando alguien no lo es.
Afortunadamente las cosas no son siempre
como los otros suponen por mí que deben ser,
y las oleadas de alegría enajenada
también llegan a mi playa dulcemente,
igual que llegan -y en qué forma, aunque lo nieguen-
a los supuestos arrecifes escarpados
de los cristianos más devotos
y hasta los aceitosos puertos industriosos
de los más recalcitrantes activistas.
Ricardo Martínez Cantú
México