Tu Poema del Mes

 

Vestida de madre

Hay espejos infinitos que nos mienten dulcemente.

Cuando miro tu carita de sol de otoño,

tibia y con olor a golosina,

 no hay catástrofe ni tormento que pueda conmigo,

y me siento invencible, capaz de alejar la muerte.

 

Hay miradas como caricias,

 y sonrisas con algún diente ausente

que permiten el olvido,

 que conjuran  oscuras profecías

y dan permiso a la alegría insensata de saberme viva.

de saberlas vivas.

de saberlas plenas, simples, llenas de energía.

Capaces de parar el mundo por un caramelo,

 y de escuchar asombradas y divertidas

el mismo cuento de cada día.

 

Entonces, cuando la noche cae lentamente

y dos estrellas rosadas descansan en su cuarto

vestida de madre, sonrío al tiempo

que se desliza sereno entre sus pequeñas manos.

 

 

                                                                Beatriz Victoria F. de Marquis

                                                                Argentina

                                                                bmarquis@ciudad.com.ar