¡VA POR TI, MAESTRO!
(Para Luis E. Prieto)
Sobre el albero,
-dorado foro de ojos encubiertos-
le diste una verónica a mi alma,
anarquista de lances imposibles.
Entre dos naturales de "romero"
arrancaste a mis letras
un torrente de pétalos y luces,
dando un quite a mis quimeras infecundas.
En un pase de pecho
me prendiste,
-la música fluyó por mis oídos-
frente a frente,
los ojos en los ojos:
me traspasó tu espada,
aunamos los latidos...
¡Ay, anarquista!,
torero de lunas cristalinas,
-aceitunado y verde-
tu burladero atrapó mi sangre,
la tarde se tornó en quejido...
Lola BertrandEspaña