VI-

 

APAGARÉ LAS VELAS

 

Cuando la tristeza me domina

y va minando las grutas de mi alma,

cuando van bombardeando mi conciencia

con palabras y muertes anunciadas,

cuando quieren confabular mis sentimientos

en cruzadas de odios para odios...

retiro mis sonrisas y mis llantos

para no sentirme partícipe del mundo.

 

Lloverán palabras

que justificarán las sangres y las muertes

desde los despachos confortables

donde el hambre se fugó sin dejar huella

rechazado por negocios inmediatos;

me nacerán dolores

que mezclarán mis precisos desalientos

-porque las tristezas no solo son universales-

con perplejidades de hondas latitudes

que van conmocionando mis risas puntuales:

ahora que me duelen los futuros

personales y lejanos;

ahora que se me han puesto a contrapelo

los silencios y las dudas.

 

(¡Dejadme de mentir, dejadme

de robar con las ideas sangrantes

de justicia y de revancha!:

he sabido desde siempre

que la razón no es solo patrimonio

del dinero o de la fuerza)

 

Apagaré las velas encendidas

en todos los altares del presente

e iré a vestirme de penumbras

para que mi voz sea imperceptible.

 

Prometo, de momento,

ser solo mi luz y mi esperanza...

 

Luis E. Prieto

8-10-2001

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